La exposición propone una reflexión sobre la conexión que une a Canarias con Venezuela,
dos puntos del planeta alejados geográficamente por más de 5.700 kilómetros de distancia
y, al mismo tiempo, unidos entre sí por una tradición histórica vinculada a movimientos
migratorios en ambas direcciones, que se conocen a partir de los primeros viajes de Colón
hacia tierras americanas, impulsados por los avances en la navegación, los vientos Alisios y
las corrientes del Atlántico que facilitan ese vínculo canario-venezolano.
Desde su potente universo creativo, na selección de obras creadas con estructuras fabricadas y objetos encontrados,
simbólicos, intervenidos. En palabras de la comisaria Lidia Gil Calvo, las creaciones de
Montiel-Soto "muestran la complejidad de la historia y en qué medida afecta a los pueblos y
su cultura".